viernes, 30 de mayo de 2008










Escuchó el ¡bam!, un estruendoso ¡bam!, sintió como el plomo acosaba su cuerpo, ya era muy tarde, un calor abusaba de él, jamás creyó que terminaría en eso. Sus falanges se tornaron tiesas, al cerrar sus ojos comprendió lo miserable que se había vuelto en el último tiempo, pues ese sello de hombre rudo, insensible y pseudos rebelde ya no le venía, había pasado de moda, sabía que debía seguir siendo así pues de lo contrario sería como el resto, carne para la masa.

Lo cierto es que era un buen tipo, pensó, alguno de los suyos que ahora sería del resto concluirían eso, ya no había tiempo para ponerse reflexivo y no había espacio para la metafísica. Justo cuando sentía menos atracción por ese extraño que le seguía le pagó con esto; un maldito disparo en la espalda. Se indispuso rápidamente, creyó desvanecerse en el aire, caería al suelo como un saco de plomo, solo, nadie lloraría por él, nadie se espantaría por tal crimen originado de la nada, seguramente investigarían sólo por cumplir, pero ahí quedaría, en un paréntesis eterno, como muchos asesinatos. Ninguna alma se apiadaría de él y le iría a dejar un ramo de flores desteñidas, que se volverían hediondas con ese olor tan característico de los cementerios; olor a claveles y crisantemos podridos. Detestaba ese aroma, pero ahora lo deseaba con ansias ya que quería ser visitado, no estaba seguro de eso, ningún cristiano lo visitaría ni siquiera para escupir sobre su tumba. Pasaron unos segundos que se convirtieron en minutos prolongados, un silencio prolongado yendo a la eternidad. Abrió los ojos y no percibió ningún rastro de sangre, se preguntó si eso era lo que ocurría cuando morían levantó la vista y vio una pareja de palomas que peleaban por un pedazo de pan equilibrándose en una ventana. Respiró y comprendió que estaba vivo para luego vencer todos sus miedos y mirar hacia atrás, de donde salió el disparo. Aún estaba ese hombre robusto con pinta de matón, se encontraba con el brazo derecho extendido y un cartucho de la bala disparada en el suelo, miraba, pero no contemplaba nada, no lo miraba a él, pareciese no saber que estaba haciendo, pero al mismo tiempo estaba muy seguro de su fin. Habían pasado sólo unos segundos, pero para el hombre habían sido minutos. Olía bajos sus narices el penetrante olor a pólvora y a sangre, en el suelo yacía un hombre de unos cincuenta años acostado de boca con una expresión de anhelo divino, la muerte lo había pillado de sorpresa.

Quiso acercarse al sujeto que disparó, deseo irse a tomar un café con él, pero ciertamente era una ridiculez, creyó ser el hombre más jodidamente afortunado de la tierra. Se creyó bendecido y protegido. Siguió su camino, ya era todo nuevo, comprendió que alguien le estaba mandando un mensaje superior, ya no sería un individuo miserable, se pondría en la buena con los suyos, reestablecería el contacto con todos aquellos que dejó olvidados, se cambiaría de casa, compraría un perro, se pondría en campaña para conseguirse una novia y discutir sobre la cerámica del baño y todos los sábados por la tarde harían las compras en el supermercado, pasearían en el parque con sus hijos mellizos, reiría, lloraría, amaría, gritaría y todos los ía parecían ser ahora sus amigos, ya no sería dueño sólo de su nombre y apellido, se sintió entupidamente feliz, esbozó una sonrisa y prontamente una larga carcajada siendo en ese mismo instante atropellado bestialmente por un vehículo de carga sin dejar rastro de él, fue en ese preciso momento en que el sujeto asesino movió sus ojos a la intersección de la calle donde había acontecido el atropello. Olor a llanta quemada,dijo.

domingo, 25 de mayo de 2008



“Pero no entendía bien por qué, siendo la enciclopedia un modelo de organización, la realidad no se ajustaba siempre al orden alfabético. El uno, por ejemplo, iba antes del dos aunque a U era una de las últimas letras del abecedario. Además, desayunábamos antes de comer y comíamos antes de cenar”

viernes, 25 de abril de 2008

miércoles, 23 de abril de 2008

Locura/Madness




A fines del año pasado estaba junto a una amiga sentadas en una plaza en Viña tomando un bebestible color rosa de agradable sabor para el paladar y muy dulce en realidad cuando entre risas y humo de cigarrillo de parte de ella vemos a lo lejos la silueta de un hombre acercarse, era un sujeto en evidente estado catatónico; ebrio y volado a más no poder. Nos habló y me empezó a psicoanalizar, me dijo que no trate mal a los hombres (a pito de nada), que no tema ser vulnerable, yo lo observaba y no le dije nada, me incomodó al ser un perfecto desconocido, pero recuerdo mi sorpresa, porque me miraó y me entregó un papel algo gastado y doblado, poesía hecha por él:




Tus miradas me provocan

Tus besos me matan

Tu cuerpo me resalta

Y tu hablar me calla

Tu corazón palpita y

Mi corazón estalla

Tus labios anhelan el calor

De mis labios

Y yo deseo estar por

Siempre a tu lado

Locura de amor, locura de pasión

Por siempre contigo

Mi loco amor.



Quizás qué será ahora de ese individuo y tal título de su poema no me podría haber venido mejor en ese época de ese condenado año que fue el 2007 y gracias al de arriba que pasó.

martes, 22 de abril de 2008



Pionero a las caídas

Demuéstreme la pila de la suciedad
Y rogaré que el alma pueda tomar
Tres stowaways
Desaparezca sin astucia
Y no pagaré
Pero el alma puede esperar
El alma puede esperar

Sigue siendo bonita
Qué con todas estas semanas
Seremos finos
Seremos finos

Pero si sigue siendo bonita
Qué con todas estas semanas
Voluntad encontramos amor
Y supervise

Demuéstreme la pila de la suciedad
Y rogaré que el alma pueda tomar
Tres stowaways
Y usted desaparece sin astucia
Y no pagaré
Pero el alma puede esperar
Le sentía tanto hoy

No del Oh, usted intenta
Usted vuela derecho en mi corazón
Usted vuela derecho en mi corazón
Muchacha, le conozco intento
Usted vuela derecho en mi corazón
Usted vuela derecho en mi corazón
Pero aquí viene la caída...

Tanto para mí que cree ese dolor
Tanto para los sueños vemos pero nunca cuidamos para saber
Su corazón me hace la sensación
Su corazón me hace quejido
Para siempre y siempre, nunca dejo para ir
Encubierto siempre
¡Caja fuerte e interior, vivos!

Demuéstreme la pila de la suciedad
Y rogaré que el alma pueda tomar
Tres stowaways
Una pasión adaptó
Tiro del negro del gris
Pero el alma puede esperar
Le sentía tanto hoy...






Creo poder comerme un corazón

Eres un idiota, no tienes inspiración

Cada vez que respiro pienso en desaparecer

A quien le rezarás ahora

Si la vida tiene su curso

No puedo creer lo que oigo

Aún así pido perderte

Dímelo a mí

Que lo sé por el doble

No tienes porque arrodillarte.

Tersa mañana

Púrpura lozanía

Calla

Rocío calla

Come de tus entrañas

La sonoridad me importa un comino

No creo seguir adelante

Dime la verdad

De alguna jodida vez

Es no es el indicado

No creo ser capaz de matar a alguien

Trato de seguir el rumbo

Pero me siento sin el

No sé

No sé que creer

No sé que sentir

Me siento perdida

Eso es cierto

Perdida

Me angustia esta sensación

Porque es tan pasajera

Lo sé

Es pasajera

Pero ella sin invitación alguna

Eso es lo que me agota

Llega cuando menos la espera

No quiero sangrar

No quiero beber

No quiero morir

Que fatalista suena esto.

Mis falanges permanecen aún tiesas

Alguna vez las estuvieron y creí que desaparecerían

Me arrojas tus sentidos

Y yo me quedo mirando

Es una desilusión no saber que nos pasa

Creo desmayarme

Y creo que no me puedes ver claramente

No puedo creer lo que me acabas de decir

Ignoro si es el momento

Es una tragedia con sabor salado

Cuando es lo dulce lo que me permite vivir

No puedo seguir viéndote

No creo en que las estrellas se alinearán

No existe dicha cosa

Aparentemente.





No puedo escuchar una canción entera, me tiene que gustar mucho para hacerlo.
Me carga el olor a cigarro, el humo.
No puedo dejar de apretar fuerte los dientes.
No me puede dejar de gustar el chocolate.
Me carga cuando los hombres dejan las dos tapas arriba del baño.
Cuando envejecen y le empiezan a crecer vellos en ignotas partes como las orejas y les salen en la nariz, ikki.
Ser tan alegona
Ser a veces tan realista cayendo en lo fatalista.
Esos episodios de paranoia y de tedio que me vienen
Me cargan los minos jotes.
Desconfiar de los hombres.
La minas weonas, huecas
El weonaje
La estupidez humana, pero la nociva.
Me cae mal el pisco.
Los malos olores.
Los fanatismos.
Los flaites, aunque algunos me dan risa.
Los engrupios.
Los "alternativos"
La gente cínica
El olor a fritura
Me cargan ciertas carnes
La gente violenta
Las injusticias.
No me gustan los frugelés de limón, ni los de durazno.
No me gusta la leche entera, ni el milo.
Las achicorias y los locos, me dan nervio.
No sé nadar bien.
Siento que si a alguien no le gustan los animalitos no son buenas personas.
Me carga ser tan prejuiciosa a veces
Las minas que andan piluchas prácticamente cuando hay 10 grados bajo cero.
Los escotes feos.
Las películas malas
La gente cerrada.
Los ignorantes.
Los homofóbicos.
Los intolerantes.
No me gusta el apellido Verdugo ni Venegas.
No me gusta el nombre Rubén, ni Marcelo /a, ni Ramón
No me agrada no tener buena vista
y no me agrada ser tan olvidadiza y despistada.
No me gusta cuando me hacen sufrir
ni sentirme vulnerable.



pero hay muchas cosas que me gustan!