domingo, 1 de febrero de 2009






Mis tallos se han quebrado

a veces me cuesta vivir

siento el aire desvanecerse en el mismo

mis manos están frías

y mi columna arqueada

mi tronco carece de raíces y ramas

y yo miro hacia afuera.


En una nebulosa vive un silencio eterno

que borrará mi memoria

estrangulará mis recuerdos

mientras yo amasaré mis amores

y viviré por siempre.


Lo imposible parece nada

y la nada se vuelve todo.







Yo era río y Él vino

Yo era sal y Él se desvanecía

Yo era fuego y la vez viento

cuando Él era muerte.

Carta a un ex novio







No deseo odiarte ni lastimarte

No deseo comerme tus entrañas ni extrangularte los nervios

Ni la muerte

Ni la felicidad

Ni la plenitud ni un mar de cosas bellas

No te odio ni te quiero

No te estimo ni me sos indiferente

No te digo que no cuando te digo que sí.

sábado, 24 de enero de 2009

Podria esta vez terminar partida en dos



jueves, 8 de enero de 2009

Actitudes Paganas








El 30 de Abril fue el último día en que te ví. Llevabas puesto ese vestidito azul que te regalaron Las Hermanas, recuerdo que te llegaba hasta las rodillas, tan ridículamente bella y adorable lucías con ese lazo fuertemente atado a tu cintura. Y me juraste en mi cara que no volverías a verme, no que no quisieras, eso lo sé, me llenaste de un discurso vacío acerca de la Moral, los principios y Dios, que para mí fue un aDiós. Me dijiste que te querías casar, tener hijos, y una casa de ladrillos con un gran jardín y un Golden. Me dijiste que lo nuestro sería mal visto, que nunca seríamos felices, que nunca podríamos realizarnos, que no tenemos futuro, que ya padeciste lo peor en El Convento. Que por eso te vas. No me dejaste que te llevara la maleta, me confestaste que siempre detestaste mi hombría y torpeza, que no te gustaba la forma en que peinaba mi cabello, no te agradaba que te apuntaran con el dedo y nadie, nadie expecto Yo, quisiera sentarse contigo a la hora de la comida.


Te dije que eras débil de espíritu y tú tan sólo miraste el suelo y contemplaste un cienpiés que iba pasando, yo me mordí el labio y ví que tus ojos mentían. Sé que tu me querrías más si no me llamase Gloria.

miércoles, 7 de enero de 2009

El Viejo Marica







El viejo marica vive en un pasaje de ciruelos
El viejo marica sale a recibir todos los días el diario
El viejo marica toma café descafeinado y tostadas casi negras
Escucha a Silvio y a Wagner
Lee a Lemebel y Goethe

El viejo marica cocina salmón y lo aliña sólo con eneldo
y prepara los mejores aperitivos
El viejo marica vive con su perro kiltro
Sus vecinos no lo pescan
La manzana completa lo discrimina por ser fleto
y él sigue tocando su clarinete y llamando a su tía abuela sorda en España.


El viejo marica planta tulipanes a la entrada de su perfecta casa
Se afeita su ingle a la perfección por si salta la liebre uno de estos días
No sabe nada que ya ni se le para.

Pobre viejo decadente que llama con su teléfono móvil a su casa para escuchar la melodía, si hasta la cancioncita esa es gay, sólo para sentir el eco y creerse importante para un alguien imaginario.


El viejo marica admira a Garcia Lorca, Rimbaud ( si hasta se peina como él), el gran Freddie, Pollock, Gabriela Mistral, El Che, Simone de Beauvoir y a su hijo Ignacio.

domingo, 14 de diciembre de 2008








En estos momentos se valoriza más el sabor de un rico durazno, aunque te haga mal o el sabor de una gelatina de cereza con crema, aunque no sea tu favorita o simplemente mirar hacia arriba y ver que todo y nada pasa al igual que las personas que siempre están con uno, que a veces se tornan invisibles pero siempre están ahí, viéndote y queriéndote. Es en estos momentos que se tienen días tan óptimos para beber desde un rico té por la tarde a un ron con hielo, y comer desde un chocolate semiderretido a alguna exquisitez gourmet.

Es ahora donde me duele el estómago de tanto haberme reído y haber comido. Que me pique todo el cuerpo, más eso sí, las rodillas y piernas y los brazos por haberme revolcado en el pasto y de la picazón en la gargante que aún no se va, que viene a ser sólo una consecuencia ínfima de un reciente intento de resfrio que se vio truncado ante la magestuosidad del sol y de las más ricas temperaturas, pero extraño ese frío para comerme un rico helado que no es lo mismo comérselo con 30º.